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El amor según... las Rom Coms

Uno de los géneros más vistos por las mujeres ¿Por qué nos gusta tanto? ¿Que repitición de elementos nos lleva a que sea reconfortante para nosotras? ¿Y cuál es su relación con la vida real?

es un collage de imagenes de comedias románticas con el titulo de la sección superpuesto

El subgénero de las comedias románticas suele ser nuestro favorito, y cuanto más estereotipadas y repetitivas sean las tramas, más las disfrutamos. Nos gusta saber que esperar y encontrar el confort de un final feliz.

El amor romántico encuentra una caracterización simpática y divertida en estas películas, que nos hacen desear algún día vivirlas en carne propia. Sobre todo porque inventan un lenguaje propio del amor, lleno de lugares comunes que rara vez existen en la vida real (digo rara vez para ser optimista y no decir directamente que no existen). 

Por empezar, los protagonistas se conocen casi siempre de forma accidental, reforzando la idea de que su encuentro es obra del destino. Luego recorren una serie de eventos que los acercan forzosamente, ya sea que tienen que fingir ser pareja por alguna razón conveniente para la trama o porque uno de los dos fue retado a acercarse al otro por beneficio personal. 

Es muy común que parezcan odiarse al principio, pero es porque todavía no se conocen lo suficiente y cuando lo hagan, se van a dar cuenta que siempre se amaron. Pero cuando se den cuenta que se aman, algo va a salir (muy) mal y se van a distanciar. En la distancia van a reafirmar que no pueden vivir el uno sin el otro y ahí viene nuestra parte favorita de la peli, la declaración de amor. Uno de ellos, casi siempre el hombre, tiene un gesto romántico grande corriendo por un aeropuerto o una estación de tren para alcanzar a su amada antes que se vaya para siempre o haciendo una declaración muy pública de amor (si es bajo la lluvia suma muchísimos más puntos).

Ahora ¿por qué estas películas están principalmente dirigidas hacia las mujeres? Somos educadas con respecto al amor de forma muy distinta a los varones, y suele ser un eje central en nuestras vidas, de ahí que los productos culturales que consumamos se centren en esta temática.

La comedia romántica es un conductor perfecto para estos ideales, porque apela a la emotividad de una forma divertida, mezclando el sufrimiento que se nos inculca que es “necesario” para amar de verdad con entretenimiento. 

Muchas veces deseamos vivir en carne propia estos escenarios, lo cuál no representaria ningún conflicto de no ser porque la vida real dista mucho de ser una comedia romántica. Y porque si sos una mujer heterosexual, es importante tener en cuenta que en la socialización de los varones no tienen lugar estas pelis, sino otras donde el lugar del amor y la mujer esta muy lejos de coincidir con el que tiene en las que nosotras miramos. 

Si pensamos en una de las pelis más representativas del género (y una de mis favoritas, por cierto) Cuando Harry conoció a Sally, estrenada en 1989, tiene todo lo que una buena comedia romántica tiene que tener. 

Harry y Sally se ven forzados a compartir un viaje en auto por varias horas, y al principio no se llevan nada bien, aunque para el final del viaje en auto ya se consideran amigos. Pasan los años y hay encuentros y desencuentros pero su vínculo se mantiene, siempre subyaciendo una energía que sobrepasa la amistad, hasta que un día muchos años después rompen esa barrera, pero todo sale mal…hasta que Harry va a buscar a Sally a una fiesta de año nuevo y hace la confesión de las confesiones de las comedias románticas:

“Cuando te das cuenta que querés pasar el resto de tu vida con alguien, querés que el resto de tu vida empiece lo más pronto posible”.

En los 90, si veías una portada de una peli donde aparecía Hugh Grant, tenías una buena comedia romántica asegurada. Nothing Hill (1999) es la más icónica, donde Hugh es un simple librero que por circunstancias del destino tiene que alojar a Julia Roberts, que hace de una famosísima actriz, es decir un poco de ella misma, en su casa. Después de conocerse, Hugh busca volver a llamar su atención pero cuando lo hace se dan cuenta que ambos vienen de mundos muy distintos, y la cosa no funciona. Sin embargo, si esto quedara así sería la vida real.

 Por supuesto que hay una declaración de amor icónica al final y Hugh y Julia terminan juntos leyendo libros en un parque hermoso:

 “Soy solo una chica, parada enfrente de un chico, pidiéndole que la ame”.

Las protagonistas femeninas de esta década llegan a hacer cosas muy locas en su persecución del amor. Sandra Bullock en Mientras dormías (1995) se hace pasar por la novia de un hombre ante su familia cuando este queda en coma, hombre que ve todos los días en su trabajo en la estación de tren y del que cree estar “enamorada”, para finalmente terminar enamorándose realmente de su hermano y terminar felizmente casados.

Julia Roberts busca sabotear un casamiento en La boda de mi mejor amigo (1997). Cuando se entera que su mejor amigo se va a casar, se da cuenta que está enamorada de él y busca impedirlo. Al final, no lo logra. Esta película es una de las pocas donde la protagonista no termina superando los obstáculos hacia su felicidad, o sea el amor.

Los 2000 son una época problemática en muchos sentidos, pero son cuna de grandes comedias románticas. Muchas de las más memorables fueron estrenadas en estos años.

La primera de El Diario de Bridget Jones (2001) puede usarse como ejemplo, se introduce un triángulo amoroso y arrastra muchos de los estereotipos de décadas anteriores - incluso uno de los integrantes del triángulo amoroso es Hugh Grant- pero muestra el conflicto que tiene Bridget con los cánones de belleza de su época, con su trabajo y con su vida en general. También, quien hace la gran declaración de amor en el final y sale corriendo tras su amado es ella, que una vez que logra su unión se siente realizada y feliz. 

En Como perder a un hombre en 10 días (2003) los protagonistas se ven enredados en una cadena de mentiras donde cada uno por su parte busca cumplir un objetivo: ella escribir un articulo sobre como perder a un hombre en diez días, y él demostrar que puede lograr que ella se enamore de él. Pero finalmente, su unión sobrepasa todos los conflictos y ambos terminan juntos y felices. Obviamente con confesión épica de por medio.

En los últimos años, o bien se busca emular a las películas que marcaron el género, o se busca hacer algo diferente y muchas veces sale mal. Películas como Anyone but you (2023) buscan repetir constantemente estereotipos de las romcoms, pero no terminan siendo ni muy interesantes ni muy memorables.Tal vez es el clima de época, pero las comedias románticas ya no son lo que eran. Quizás el mundo de fantasía ya se rompió lo suficiente, quizás nos volvimos más cínicas o más realistas o estamos más cansadas. 

Las fórmulas que funcionaban antes ya no funcionan, y si bien nos encanta hacer re-watch de las pelis de otras décadas, ver esos clichés repetidos hoy en día no nos atrae tanto como antes. ¿Es tiempo de producir tramas diferentes? ¿Va a seguir existiendo la romcom como género? Por el momento, la consecución de una pareja como objetivo de vida en las mujeres no tiene tanta fuerza como en el pasado, pero sigue teniendo cierta permanencia en el inconsciente colectivo femenino.

Hacer ciertas revisiones en lo que miramos no significa abandonar un género que tanto nos gusta (me incluyo) sino quizás darle una vuelta de tuerca para mantener las cosas que más disfrutamos y darle un aire nuevo.